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Comunicadores = gestores de la confianza

17/11/18 | publicado por Ricardo J. Rivas Tusell

Como toda profesión en tiempos inquietos, -de oportunidades y desafíos, claro está-, la comunicación ha sufrido cambios importantes que nos hacen pensar y repensar nuestra razón de existir.
Hemos recorrido un largo camino y es verdad que, poco a poco, los ejecutivos son más conscientes que la profesionalización de esta apasionante profesión tiene un impacto positivo en el negocio.Tal como lo demuestra en años anteriores el Barómetro de la Confianza de Edelman, la clase política, los consejos de dirección de las empresas y los CEO’s han caído en términos de confianza, sin embargo este año (2019) recuperan un poco del terreno perdido. Un poco...Ciertamente, los comunicadores nos hemos esforzado para dar sentido a las grandes ideas que vale la pena transmitir. También es verdad que hay camino de sobra para mejorar. Algunas practicas ancladas en el pasado generan cuestionamientos hacia nuestro quehacer.Ante ello, -y con animo de construir-, me gusta pensar que el comunicador se ha convertidor en un gestor de la confianza hacia las empresas, organizaciones e instituciones. Un reto complejo, pero con muchas satisfacciones.

Por tanto, empecemos a generar certezas. A continuación, planteo algunos enfoques distintos a nuestra misión:
1. Dejar de ser un mero emisor de mensajes y convertirse en intermediario de conversaciones
2. Pasar de ser un filtro para convertirse en un facilitador de información
3. Ser un promotor del trabajo bien hecho para luego, darlo a conocer
4. Defensores de la transparencia para “ver a la cara a cualquiera” y exigir respeto
5. Estratega de las pausas y administrador de las emociones
6. Su “ideología”: coherencia radical
7. Un profesional abierto a los cambios
8. Una persona apasionada por enseñar a comunicar para brindar claridad a todos del rumbo a seguir
9. Una persona que conoce las diferencias entre las urgencias y la visión a largo plazo
10. Un profesional capacitado para volver interesante lo importante.

En medio de una encrucijada por la confianza

Nos encontramos en la búsqueda de certezas y compromisos. De diálogo y entendimiento. Por tanto, es bueno premiar con nuestra confianza y luego, con incentivos económicos, a esas entidades o personas que con sus acciones promueven una comunicación honesta y apegada a la realidad.

Un “jugador” importante en esta apasionante tarea de construir espacios de confianza y convivencia son los medios de comunicación. ¿Y cuál es su estado actual? Aparte de las evidentes dificultades económicas (de las que podríamos hablar en otro artículo), los ciudadanos les han perdido la confianza.

El Barómetro de Edelman destaca tres aspectos fundamentales:
1. Los medios parecen más interesados en obtener grandes audiencias que en los contenidos
2. Priorizan la exclusiva sobre la precisión y fiabilidad de las noticias
3. Están más al servicio de un ideario político que realmente de informar al público.

Todas estas conclusiones tienen relación entre si, y en muchos casos quienes las alimentan somos los comunicadores corporativos y políticos con prácticas deshonestas como la manipulación, los beneficios económicos por publicar o dejar de publicar X o Y información, la falta de transparencia a la hora de promover “analistas” con claros vínculos a intereses empresariales o políticos…Y la lista puede seguir.

En la medida en que los políticos y empresarios confíen su comunicación a personas que se lucran de la mentira, los insultos y la manipulación de los medios de comunicación, -de esa visión casposa y maliciosa de desprestigiar la profesión-, se seguirá viendo a una parte del sector como meros ejecutores de tareas cosméticas.

Pero no a todos. También estamos los que nos esforzamos por ser profesionales con mentalidad estratégica al servicio del bien común.

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